La Vanguardia Soviética y el Constructivismo en la Arquitectura

Marcel Blanchard. Moscú. Diciembre de 2003.

“El movimiento arquitectónico ruso representa un terremoto moral, una manifestación del alma, una ola de lirismo, una creación estética, un acto de fe en la vida moderna; un fenómeno completamente lírico, un gesto inequívoco, una decisión.
Yo he dicho que el constructivismo ruso denota una intención revolucionaria, pero más aún es el vehículo de un intento lírico, lo que es incluso más trascendente, y revela con fervor la perspectiva de un futuro estimulante. Y mi sensación es que lo que más interesa y mueve a estos rusos, es de hecho una idea poética”
Le Corbusier. “Lárchitecture à Moscou”.

“ Ninguna arquitectura fue tan precisa en su conjunción de ideas con las formas; ninguna tan elocuente en su pasión mítica y simbólica, ninguna tan luminosa y arriesgada en su aventura improbable, ninguna tan hermosa en su catástrofe abrazada herida como un pájaro de cera que se disuelve en ceniza y sombra”.
Luis Fernández Galiano. España. A&V.

“…y fui inmediatamente cautivado por el trabajo de Leonidov, en parte porque era tan directo y puro que parecía para mí casi amateur, y también porque era mucho más programático y social en sus intenciones que los otros trabajos…”
Rem Koolhaas. Moscú. 2002.

Como muchos otros fenómenos históricos y sociales de Rusia, la actividad arquitectónica y urbanística de todo el SXX, quedó velada a Occidente hasta la disolución de la Unión Soviética a principios de los `90.

Han pasado sólo 13 años de ese suceso que en la percepción de Henry Kissinger sólo puede ser comparable en su impacto geopolítico global a la caída del Imperio Romano.

Muchas cosas han cambiado año tras año, de modo asombroso en Rusia durante la última década. Con gran pragmatismo los rusos han absorbido el impacto de la disolución de un modo de producción económica y d  vida, el comunismo, para organizarse casi desde cero según una estructura más o menos democrática y de mercado. Lo han hecho con un increíble sentido práctico, con fe , con resignación en el destino, sin miedo a lo que pueda suceder (una vez más) y con una fuerza abrumadora, características todas del espíritu ruso y eslavo y que siempre desconciertan a Occidente.
Estos mismos rasgos son los que han generado a lo largo de la historia  los logros más brillantes y las caídas a las profundidades mas horrendas de esta extraña civilización que ocupa un territorio que va desde Polonia hasta Japón y es el más grande del planeta Tierra.

Napoleón parado en las colinas Borovitski al divisar por vez primera la capital de Rusia se maravilló:
“He aquí por fin la famosa ciudad de las doradas cúpulas!”
Y luego ante el incendio provocado por sus habitantes que la abandonaron por completo exclamó horrorizado:
“Bárbaros! Queman su propia ciudad! Bárbaros! Qué pueblo! Que pueblo!”.
Las tropas de Hitler al invadir la URSS en 1941 también se maravillaron de las reacciones de los rusos ante la máquina de destrucción y muerte alemana.

Los rusos , como se sabe terminaron en un caso en París y en otro en Berlín sorprendiendo admirando y atemorizando al mundo entero.
En 1991 lo hicieron de nuevo autodisolviendo pacíficamente uno de los mayores experimentos políticos y sociales de la historia de la civilización humana.
Las fronteras se abrieron después de décadas y siglos de hermetismo y el mercado libre entro violentamente con su ley. “Sov-capitalismo”, “capitalismo real”, “bolchevismo de mercado” son algunas de las denominaciones más agudas con que se ha referido a la inédita configuración actual del panorama socioeconómico ruso. Todas ellas reflejan penetrantemente y de algún modo un aspecto del fenómeno.
En cualquier caso: Rusia no es lo que imaginamos.
En todo sentido: Rusia no es lo que imaginamos.
Del mismo modo que México y los mexicanos son algo más complejo y rico que los malhechores del bar de la esquina en la película Mariachi, Rusia y los rusos son una cosa mas compleja y rica que los 2 delincuentes de la película “Nicotina”, uno de los cuales, el principal hasta gran acento tiene en su “ruso”.
En la Rusia actual, un ruso puede pasarse sin problemas una semana de vacaciones en Barcelona o Rimini después de algo más de 3 horas de vuelo y regresar a su despacho en Moscú o Volgogrado, renovado. Y lo hacen.
Un brasilero o un uruguayo pueden pasear por las calles de ciudades cosa que hace solo 15 años era virtualmente imposible de entrar incluso para un ruso y que no figuraban por razones estratégicas ni en el mapa de la URSS. Puede también encontrarse a un colombiano y a un mexicano en el club nocturno “La Habana” de San Petersburgo en donde la salsa hace furor así como el idioma español  latino,” mucho más elegante que el cursi e internacional inglés” en palabras de una chica local.
Ricki Martin y Maná suenan en una aldea rusa perdida en los bosques rusos y el gas de Rusia alimentara en 10 años al Reino Unido que se queda sin reservas.

Y en medio de todo esto, la arquitectura rusa. Extraña, en otra estética, al margen del jet- set editorial internacional, pero tan real como la misma Rusia y tan normal y evidente para los rusos como sus propias ciudades sus propios vestidos y su propio cielo.
Y reaparecen en  Moscú y en las principales ciudades de todas las ex – repúblicas soviéticas decenas de edificios de los años 1920 y 30, oscuros, rústicos, bellos, refinados y a la vez arcaicos. Son las construcciones de la Vanguardia Modernista soviética de los ´20 y ´30 del SXX.

LOS RACIONALISTAS  y LOS CONSTRUCTIVISTAS

 

Las dos agrupaciones principales de la Vanguardia Soviética sobre una aceptación básica de los postulados del modernismo pretendieron resolver los problemas y desafíos de la época desde opuestas aproximaciones.
Todo el tono de la arquitectura Soviética de los 1920 estuvo determinado por la intensa experimentación formal que siguió inmediatamente a la Revolución de 1917.
Por primera vez en la historia del arte y la arquitectura fue tomada por un estado (el joven estado Soviético) por un medio masivo de propaganda ideológica y como un catalizador social para inducir cambios en el comportamiento humano cotidiano ayudaran a la construcción del socialismo.
Nuevos contenidos llevaron a la búsqueda febril de nuevas formas.
De todos los aspectos del proceso de diseño fue el de la forma arquitectónica el que se convirtió en el punto crítico.
Y dos problemas que implicaban a la forma y que crecieron hasta intensas proporciones:
1. La relación de la forma arquitectónica con las leyes objetivas que gobiernan la percepción individual.
2. La relación de la forma arquitectónica con nuevas bases funcionales y constructivas de un edificio.

Los Racionalistas se aproximaron a la forma desde los aspectos perceptivos del individuo y los Contructivistas desde los funcionales y constructivos.
Aquellos que aún creían en el valor de la noción clásica de composición y que seguían la línea de investigación  de la psicología de la percepción abierta por el genial pintor vanguardista Kandinski, se convirtieron en los Racionalistas conducidos por Ladovski y Krimski.
Los artistas convencidos de la importancia decisiva del nuevo principio de contructivismo constituyeron el primer grupo de contructivistas en torno a Rodchenko y Ghan.

ASNOVA y el Racionalismo

Fue el primer grupo en conformarse en 1921 como Asociación de Nuevos Arquitectos.
Definió los principios básicos del Racionalismo poniendo el énfasis fundamental en los problemas del espacio y de la psicología de la percepción.
Asignando importancia al tema clásico de la composición en el método tradicional de enseñanza sostuvieron que la materia principal de la arquitectura era  el  espacio, mas aún que la que la propia estructura y relacionados con el espacio los problemas de las leyes objetivas que gobiernan la percepción humana de él, así como de la forma y el color.
Ladovski y Krimski no construyeron virtualmente nada pero como profesores ejercieron una poderosísima influencia. Sus alumnos realizaron diseños de alto nivel y participaron como grupo en varias realizaciones en la URSS.
Según Ladovski “el racionalismo arquitectónico se basa en la economía de energía psíquica en la percepción de los objetos espaciales y funcionales del edificio”, contrastando esto con el racionalismo en el sentido entendido tradicionalmente, es decir como racionalismo técnico cuya prioridad trata de la optimización y economía de materiales constructivos.
Los racionalistas rusos estaban más interesados en la forma externa más que en la organización interna del edificio. Su aproximación a la nueva forma fue esencialmente escultural. La organización interna de las nuevas funciones no desempeñaba para ellos un papel significativo en la generación y construcción de la forma el cual es precisamente el caso de los contructivistas.

OSA y los Constructivistas

A partir de la agrupación primaria de artistas constructivistas se formo en 1925 la Asociación de Arquitectos Contemporáneos, liderado por Moisé Ginzburg y los hermanos Vesnin.
Como movimiento arquitectónico fue enormemente influenciado por el Constructivismo  en el sentido amplio del término que afecto a todas las artes en los años inmediatos a 1917 en Rusia, en la frenética búsqueda de nuevos medios de comunicación visual para las inéditas empresas sociales que la joven revolución emprendía. Esta experimentación se dio brillantemente en los campos del diseño gráfico, el cine, la fotografía, las construcciones ligeras de equipamiento urbano como tribunas y quioscos, la escenografía teatral, los pósters de propaganda, etc.
El ánimo fundamental de estoa constructivistas era “promover la expresión comunista de los valores materiales”.
El grupo proclamo la incompatibilidad de la actividad artística tradicionalmente entendida con la naturaleza funcional de la “verdadera” labor intelectual. Declararon una guerra sin concesiones al arte como tal, sosteniendo lo inaceptable de la tradición artística en lo que a la forma de los nuevos edificios “comunistas” refería. Creían en un nuevo y auténtico arte (comunista), que basado en la producción crearía un nuevo entorno material acorde.
El rechazo al viejo mundo del arte aristocrático estuvo conectado con la percepción del arte como lujoso en contraposición a los sencillos productos industriales de la vida cotidiana.
El ascetismo. en la conducta se consideró también como el estándar de belleza del proletariado, la clase social llamada por la teoría marxista a conducir la construcción de una sociedad ideal: el comunismo.
Los experimentos artísticos se originaron en condiciones sociales y éticas en la búsqueda de una nueva forma que generase un nuevo entorno.
El primer número de la Revista Constructivista SA lanzó el slogan:
“la arquitectura contemporánea de cristalizar el modo socialista de vida “.
El intento de participar en la producción de nuevos tipos de edificios destinados a nuevos propósitos sociales – “los condensadores sociales de la nueva era”, “catalizadores en la modificación de la conducta social”- abarcaron toda la teoría y la práctica constructivista.
Sus supuestos doctrinarios constantemente enfatizaron que el constructivismo era un método artístico, no un estilo y que demandaba una determinada actitud frente a las cuestiones de la función, la construcción y la forma.
La función era el punto de partida, junto con los esquemas de flujos y equipamientos. A partir de ahí la forma se iría “construyendo” lógicamente de  dentro hacia fuera.
Para los constructivistas la tarea de los arquitectos trataba de organizar por medio de la arquitectura un nuevo modo de vida.

Utilizando edificios de nuevos programas expresados en nuevas formas obtenidas por el método constructivista el arquitecto generaría obras que transformarían la ciudad y la realidad social y la forma de vida y la mentalidad y por tanto acelerarían la construcción del comunismo. Estos edificios fueron llamados “condensadores sociales”.
La contribución al …. De la “construcción social” del socialismo fue la misión de la OSA como organización de arquitectos. Fue un objetivo metodológico el que los unió como arquitectos constructivistas.
Pretendieron crear nuevos organismos sociales arquitectónicos cuya vida interior derivara no de prototipos del pasado sino de las implicancias inéditas de la tarea en sí, investigando la función social del edificio , su expresión funcional y  a partir de ella constructiva y formal.

EL METODO DE DISEÑO CONSTRUCTIVISTA

 

  1. La organización espacial del edificio debe estar determinada por el estudio de diagramas de flujos y equipamiento.
  2. El complejo de volúmenes producido e interconectado por estas circulaciones de flujos debe ser analizado en términos de percepción considerando que la forma final del edificio debe reflejar la esencia de la función.
  3. Estas básicas intenciones deben entonces ser trasladadas a formas específicas de un edifico dado.
  4. Finalmente la ecuación final debe componer a todos los pasos anteriores en un todo, en una unidad orgánica de diseño.

Ginzburg sostenía que la aplicación de un método riguroso lejos de coartar la creatividad individual la prevenía de la  diletancia  y la dilapidación de energía liberando con la disciplina del método aplicado a los aspectos racionales y científicos del diseño un plus de energía creativa que sí podía ser utilizada con mayor eficiencia en los aspectos estéticos.

Alexis Ghan fue quien primeramente identificó las ideas básicas del marxismo con el constructivismo. Señaló la insuficiencia de la arquitectura precedente ante la inédita tarea social reconstruir el socialismo..
Demandó la utilización de tres disciplinas constructivas las cuales abarcarían todos los factores implicados en el proceso de diseño arquitectónico, los político – ideológicos, los sociales, los constructivos y los estéticos, a través de una lógica intelectual de diseño denominada “konstruktzia”.
En el idioma ruso, a diferencia del español o del inglés, existen dos palabras conceptos diferentes. Construcción en el sentido técnico, es “stroit”. Colocar un ladrillo sobre otro. De ahí la conocida palabra reconstruir: “perestroi” (perestroika: reconstrucción) aplicada políticamente.
La palabra “konstruktzia” implica un proceso intelectual, no hace referencia a componentes físicos sino a un tipo de lógica que gobierna todo el proceso de diseño, que reúne y organiza internamente. Es a esa función intelectual reunificadora y organizativa desde el interior del proceso generador de lo formal que hace referencia la palabra rusa conocida en el resto del mundo como constructivismo.
Según Gann las tres disciplinas del proceso de diseño son la tektónika, la factura y la reunificadora e integradora la konstrukzia.
Tektónica proviene de la geología y refiere a las violentas y profundas reestructuraciones político sociales y su influencia en la función y el diseño.
Faktura  refiere al adecuado manejo de los nuevos materiales y a un apropiado manejo según su condición orgánica.
Konstruktzia a la mencionada construcción intelectual. Es la disciplina clave. Integra todas las tres disciplinas en el proceso de construcción intelectual del diseño del edificio.
Los hermanos Vesnin   elaboraron las primeras bases teóricas constructivistas y realizaron una basta producción en concursos y edificios construidos.
Moisé Ginzburg desarrolló más aún la teoría refiriendo a la máquina en su lógica interna desprovista de cualquier forma como modelo generador de la auténtica arquitectura socialista y propone la amplia utilización de la matemáticas en el proceso de diseño para optimizar los resultados funcionales y espaciales del edificio.
Según Ginzburg la forma es una función X que dependerá de cada edificio concreto producto del manejo de las otras variables determinante entre las cuales la principal es la función social.

¿En que radica el aporte del Constructivismo al Movimiento Moderno Internacional?
Fue la expresión doctrinaria mas desarrollada y coherente, más llevada a su propio extremo, de la Arquitectura   Moderna.
Como método integral de diseño fue el más riguroso y directo en su formulación que la desarrollada en ningún otro país europeo así como la más global y pretenciosa en sus alcances. Fue mucho más lejos que lo producido por colegas del Bauhaus y el propio Hannes Meyer.